domingo, 8 de septiembre de 2013

Quinta etapa "El pinchazo que nunca culminó"

Sin duda la etapa mas corta de todas, desde Palas de Rei hasta el Monte Do Gozo, la ruta en la que además de parar en todos los sitios donde puedes, como hice en Melide para comer el pulpo, en Arzúa para saborear el queso típico de allí, y en pedrouzo a picar algo para alargar el tiempo, deseas que tengas algún contratiempo que te haga parar, como pinchazos, rotura de cadena, problemas mecánicos en los que piensas con temor en etapas anteriores, que en esta ni te importa.
Pero este año no hubo contratiempos, a pesar de pinchar hasta en tres ocasiones, al hinchar se ve que la cámara antipinchazo hizo su efecto y no pare mas que el tiempo de hincharla de nuevo, las tres veces.
Esta etapa además de ser una etapa gastronómica, es una ruta muy rural con muchos senderos y trialeras, una sucesión de toboganes, donde apretar en las cortas y pronunciadas subidas, para disfrutar como un niño en las bajadas, es mas entre las flechas amarillas del camino, y esas trialeras te parece estar en una carrera.
Como todos los años, al encarar la subida al monte, me emociono y comienzo a subir a toda leche, y este año sin duda me sorprendí de la velocidad y lijereza con la que afronte las cuestas, con todo el peso en las alforjas.
Sin duda el día de hoy vino marcado por el intenso calor, tras la noche y mañana mas frias que hubo estos días anteriores.
A primera hora, hasta el mediodía hubo que abrigarse, a partir de ahí sobraba todo.
Fue un día para disfrutar y sin duda así a sido, en cada bajada en cada kilómetros de los 80 que hice en las mas de cinco horas que rode, alargando cada minuto al máximo, disfruté, y aprendí a ver otras cosas de otro modo.
La anecdota de hoy, me paso una vez mas en Melide, al salir de la ciudad, todos los años me confundo, pero este año no solo me confundí, si no que me equivoqué y hice unos kilómetros de mas, hasta que di la vuelta y regrese al camino, una anécdota, en un día como hoy que ni me importó, aunque tuviera que subir las cuestas que antes bajara.
Hoy me quedo en el monte, a ocho kilómetros de Santiago, mañana a disfrutar de la entrada a la plaza del obradoiro y presentar mis respetos, hacer honor a mi promesa.