miércoles, 21 de mayo de 2014

Mi Ironman de Lanzarote

..............Lanzarote............ sin duda la medalla que mas me ha costado colgar, y no por los golpes y el cáos en el agua, ni por el viento huracanado de la sección de la bicicleta, y ni mucho menos por la calor insoportable de la maratón, si no por una lucha constante conmigo mismo desde el kilómetro 60 de la bicicleta, y no por que no me encontrara bien físicamente, ni tampoco por que no pudiera aguantar de cabeza, si no por que se me dio una secuela del accidente, que muy pocas veces me ha dado...

A esta prueba iba con una idea, una idea que es por la que llevo a cabo el gran mes Tasende, y sin duda esa pregunta encontró respuesta en esta prueba, una gran y agradable sorpresa, pero comencemos por el principio.

Todo comenzaba muy temprano ese día, y comenzábamos dispuestos a darlo todo, pero sabiendo que era muy largo. Ya desde el primer momento iba a prisas y carreras para dejar todo listo, grabar las últimas cosas y realizar la foto de grupo, y sin darnos cuenta sonó la campana, esto comenzaba, y había que dar lo mejor de uno mismo.

La sección del agua fue muy caótica, con muchos golpes y con un agobio constante, la gente muy desorientada seguían como pollos sin cabeza a los de delante y así pasando unos sobre los otros sin parar, yo por el contrario y dado que no soy buen nadador, fui siguiendo las bollas y aun que por momentos iba solo, o rodeado de unos pocos nadadores mas, seguí  a lo mío, viendo como la gente nadaba lejos de nosotros, sorpresa cuando al final supimos que compañeros que habían ido con el grupo, recorrieran muchos mas metros.
Tras la sección de natación comenzó la bicicleta, mi fuerte, donde puedo aplicarme bien, pero hoy no iba a ser el día. Cuando empezamos a rodar el viento de cara era fuerte y el frío parecería que nos iba a acompañar en las subidas, y así fue todo mas o menos rodando hasta el kilómetro 60, en plena subida, con el frío viento de frente y la calima, comencé a tener problemas de respiración, el diafragma me comprimía el pecho, no oxigenaba y me notaba que no andaba como suelo hacerlo, y al seguir subiendo me di cuenta que todo había cambiado, que esto ya no era hacer tiempo ni mucho menos, si no de intentar llegar.
A pesar de encontrarme mas fuerte que en el anterior ironman, mi cuerpo no iba sin subir escandalosamente de pulsaciones por la falta de aire, y así fue como comencé a descolgarme de la gente, a trabajar con la cabeza, y a querer llegar, solo pensar en la maratón y seguir. Así fue como hasta el kilómetro 120 me pelee conmigo mismo, en ningún momento pensaba abandonar, solo pensaba en seguir, seguir, y en cuanto puediera oxigenar mejor tirar fuerte, ya que físicamente me encontraba bien, y así fue como en ese kilómetro 120 y ya cerca de la costa, y con el viento mas de lado, pude rodar, y pude hacerlo como lo suelo hacer, en ese momento las fuerzas no faltaban, ya que durante los 60 kilómetros anteriores, a pesar de no dar tragado ni bebido bien, me obligaba por si llegaba el momento de tirar, y así estar preparado, y cuando llego pude hacerlo hasta la transición a la maratón, ya que las fuerzas no faltaban.

Una vez en la maratón y  tras la transición, comencé a correr, y tras escasos cuatro kilómetros, ya me puse a caminar, en ese punto y a las seis de la tarde, ya solo pensaba en llegar antes de las doce, el corte de tiempo final, fue en ese momento que me tuve que poner a caminar, por que me entraron vértigos, una secuela rara del accidente, y que me da muy de vez en cuando, y ese día me tocó. Sin pensarlo mucho continué caminando, esta vez ya calculando y esperando el momento de encontrarme bien para poder tirar y correr, pero ese momento no llego hasta pasada la mitad de la maratón, cuando realmente, en la oscuridad de la noche, y siguiendo las lineas de la carretera, concentrando la respiración, pude subir y subir el ritmo, recuperando tiempo hasta llegar veinte minutos antes del cierre, cuando horas antes aun no sabía si podría colgar la medalla dentro del tiempo.

Sin duda en este ironman, a pesar de todo lo que he hecho, colgar esta medalla es la que mas esfuerzo me ha llevado, y como dije antes no por las condiciones de la prueba, ni por mi estado físico, ni tampoco el psicológico, si no por que tuve que sobreponerme, ir superándome, gestionar el tiempo y la cabeza, para sumando uno a uno cada ladrillo, construir un robusto puente a mi medalla, por ello también es de la medalla que mar orgulloso estoy, aun que me llevase casi las diecisiete horas de la prueba.

En esta prueba, en esta medalla, descubrí nuevos e importantes valores, volví a recordar por que hago estas pruebas, y que es lo que me importa, y sin duda es algo mas que hacer un buen tiempo. Para mi, y en esta carrera redefiní el concepto ironman, y sin duda ahora mas que nunca se que es algo mas que un tiempo, algo mas que un cronómetro, y que pese a que algún día pueda hacer un tiempo mejor, lo realmente importante es acabar, y acabar sobreponiéndote a lo que te suceda, pelear y seguir hasta el final, y saber que pese a que hay momentos malos durante el proceso, puedes colgar esa medalla, por que ya es tuya desde el momento que te comprometiste a acabar la prueba el primer día que empezaste a entrenar, que ese día solo la recoges.