Solo se sacar una, que todo es posible, todo lo que te propongas, si tienes la confianza, las ganas y la motivación suficiente para lograrlo, sin duda reunirás las fuerzas necesarias para conseguirlo, para ir superando cada momento, cada fase, cada momento, por que al final tu eres dueño de tus decisiones, tu eres dueño de tu destino.
Hacer el camino me llena, me reconforta, y pese a que en su día lo hice como una "obligación" a mi promesa, desde la segunda vez que lo completé, descubrí que me encanta, que tiene una magia especial, que depender de mi, de cargar con lo necesario y nada mas, me transmite una sensación de libertar que nada mas me lo da, y cada año deseo entre nervios y ganas que llegue, por que se que cuando regreso vuelvo con nuevas y refrescantes ideas, con mas ganas y sobretodo con la motivación y mis propias creencias mas reforzadas. Por que en ocasiones no te tienes que cruzar el desierto o hacer varios ironman´s en un mes, en ocasiones para encontrarte a ti mismo, y saber que es lo que quieres, solo te hace falta una mochila y muchas ganas de aventuras.
Siete, ya van siete caminos, siete caminos que puedo realizar mi promesa, que puedo disfrutar de mi mejor regalo, de ese golpe del destino que me ha abierto los ojos, que me ha dado este punto de locura y que me hace pelear. Por que desde entonces, en el momento que decido realizar algo, se que tarde o temprano, de una manera u otra, lo conseguiré, por que colocando ladrillo a ladrillo puedo construir el mejor y mas grande muro cada día!
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viernes, 29 de agosto de 2014
miércoles, 27 de agosto de 2014
Tercera etapa de mi séptimo camino (Un paseo)
Tras una noche perfecta, tras poder descansar y notarnos bien, doloridos, pero bien, pusimos rumbo a Santiago, ya no nos quedaban nada mas que setenta kilómetros, un paseo rompepiernas, no fácil del todo, pero muy asequible, pero no podíamos confiarnos.
Nuestra primera parada era sin lugar a duda Melide, por eso arrancamos sin desayunar, había que disfrutar y saborear el pulpo milenario y tradicional de esta ciudad.
Una vez que pudimos disfrutar de este mangar proseguimos, teníamos todo el día para llegar, por eso nuestra idea cambio, ya no hacía falta tirar, ya no era necesario empujar, por muy mal que se pusiesen las cosas, el camino ya estaba completado.
Así fue como fuimos pasando los diferentes pueblos, puertos y valles, de café en café, de terraza en terraza, hasta llegar a la entrada de Santiago, y contemplar como se aproximaba la catedral, metro a metro mientras bajábamos el monte, mientras pensábamos lo que habíamos hecho, mientras nuestras piernas gritaban de dolor y satisfacción por saber lo que habíamos completado.
Así fue, así acabamos, mientras esperábamos la cola para recoger la compostelana, el único minuto de descanso al terminar, único momento a pensar y recapacitar lo conseguido antes de regresar a casa y preparar todo para volver al trabajo.
Trescientos kilómetros, mas de ocho mil metros de desnivel acumulado, seis horas de sueño, dos días sin parar, mas de diez kilos de arrastre entre alforjas y portabultos, tres pinchazos, varios problemas físicos y otros de cabeza, varios cambios de temperatura de diez a cuarenta y dos grados, rodando de dìa y de noche, pero al final fue posible, al final, la unión, el compañerismo, la confianza, el respeto, el entrenamiento y la superación hicieron que nos sobrepusiéramos a todo y acabásemos, de esta manera, cumpliendo un reto mas a nuestros años.
Siete, ya van siete caminos, siete caminos que puedo realizar mi promesa, que puedo disfrutar de mi mejor regalo, de ese golpe del destino que me ha abierto los ojos, que me ha dado este punto de locura y que me hace pelear.
Por que desde entonces, en el momento que decido realizar algo, se que tarde o temprano, de una manera u otra, lo conseguiré.
Colocando otro ladrillo en el mejor y mas grande muro que intento construir cada día!
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